Sociedad y jerarquía andalusí (embedding)

 

La sociedad en Al-Ándalus

Las suposiciones sobre la población de Al-Ándalus en la época del reinado por los musulmanes varía de varios cientos de miles a millones, aunque la población exacta de la provincia árabe nunca ha sido establecida. Se supone que Córdoba, como capital de Al-Ándalus, tenía unos 250. 000 habitantes - en aquel momento sólo comparable a Constantinopla, que tenía aproximadamente la misma población - y se concluye que había un total de 650. 000 habitantes en las ciudades juntas (cf. Álvarez Palenzuela, Suárez Fernández 1995: 133).




La población y el sistema jerárquico

En general, los grupos de población individuales durante Al-Ándalus pueden describirse por medio de un sistema jerárquico, que proporciona información sobre el estatus social, así como sobre las respectivas tareas y poderes sociales. La distribución de esas clasificaciones políticas y sociales se estructuró como una pirámide, lo que significa que el grupo de población en la cima de la pirámide tenía el estatus social más alto y, por lo tanto, también la mayoría de los derechos en la sociedad (cf. Salvatierra, Canto 2008: 123).

En la cúspide de la sociedad estaba el 'malik', el califa o el emir, un descendiente del Profeta que estaba por encima de los demás mortales y gobernaba los asuntos terrenales. Era, al mismo tiempo, jefe espiritual y temporal. El segundo escalón lo constituía la aristocracia funcionarial. Los aristócratas eran la familia real, los árabes y los que tenían cargos de importancia concedidos por el califa, el cual los dotaba con rentas y tierras. Entonces siguieron los notables, ricos y poderosos, letrados, comerciantes, artesanos, etc. que en su mayoría fueron los beréberes. Durante Al-Ándalus sólo unas pocas personas pertenecían a esta clase privilegiada, eran principalmente los árabes y beréberes. Por debajo estaban los muladíes, luego los judíos y mozárabes, que formaban la mayoría de la sociedad, y finalmente los esclavos, que pertenecían a la clase social más baja (cf. Marín 1992: 46-48). 





Esta jerarquía ilustra que no había derechos universales para los seguidores de diferentes religiones y grupos sociales. Sin embargo, algunos gobernantes de determinados grupos y comunidades podían conceder derechos comerciales y libertad de culto como privilegios a ciertos grupos. Esta tolerancia de los musulmanes en la Edad Media frente a otros grupos sociales tuvo poco que ver con el concepto posterior de tolerancia que surgió con la Ilustración. Por lo tanto, no se trataba de una tolerancia equiparada, sino de un nivel de tolerancia, en el que los musulmanes se sitúan al más alto nivel, y las demás religiones a niveles inferiores.

Pero a pesar de estas diferencias jerárquicas dentro de la población, hay varios ejemplos de coexistencia pacífica durante Al-Ándalus, con las diferentes clases de la sociedad apoyándose y beneficiándose unas de otras también (cf. Clot 2004: 67). Por ejemplo, el judaísmo floreció completamente en términos de cultura y poesía. Además, se celebraron juntos algunas fiestas religiosas, como la Pascua de Resurrección, porque en esta festividad se unieron cristianos y musulmanes (cf. Cruz Hernández 1992: 195). También muchos monarcas cristianos aclamaron al califa de Córdoba, por lo que se trataba de varios matrimonios mixtos, independientemente de su origen étnico o religioso. Además, había un comercio muy grande que se extendía por toda la Península Ibérica y en el que cooperaban diferentes estratos sociales (cf. Clot 2004: 202). El Estrecho de Gibraltar sirvió de puerta de entrada para la artesanía, el ejército, el comercio y el arte y filosofías.





Este tipo de convivencia, que se basaba en intercambios comunes y pacíficos, así como en el apoyo mutuo, no se pudo encontrar en todo momento durante Al-Ándalus, ya que los problemas sociales debidos a las diferencias de opinión o a los enfrentamientos violentos también formaban parte de la convivencia. “La relativa discordancia entre el ordenamiento legal y la dependencia social en al-Ándalus dio lugar a una falta de paralelismo entre la coexistencia real de los grupos y su convivencia social” (Cruz Hernández 1992: 194). Al principio, los musulmanes cometieron muchos actuaciones criminales, como explotaciones, incendios en ciudades cristianos o batallas sangrientas contra creyentes disidentes. En la historia de España, dos hechos históricos destacan sobre todo la desarmonía de la convivencia en Al-Ándalus. Por un lado, la persecución de los cristianos en Córdoba en el año 856 y, por otro lado, el 'progrom' contra los judíos en Granada en 1066. Puesto que debido a estos acontecimientos murieron muchos judíos y cristianos, la afirmación de una coexistencia pacífica es controvertida. En general se puede decir que desde el principio del dominio árabe hasta la reconquista los conflictos se acrecentaron.

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Bibliografía:

Sobel, J. (2018). La sociedad y la economía en Al-Andalus. University of Paderborn. ISBN (Ebook): 9783346085849

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